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Puno

Soy de la UPC y me enamoré de un Beca 18

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(María Alejandra, 18, Monterrico) Querido Tío Vladi, quien te escribe es una estudiante de Publicidad de la UPC, pero no me parezco en nada a ese estereotipo bien ganado de mi universidad. No soy racista, ni odio a Velasco, y no le hago asco a la izquierda, si hasta me vacilo con las cosas que mis profes de San Marcos -que están acá porque dicen que a la PUKE solo entran los Glave, y en San Marcos no se gana ni para chupar una oferta en Quilca- cuentan sobre sus épocas rojitas, jiji.

Te cuento esto porque no quiero que creas que mi historia es racista. Resulta que cuando comenzó mi tercer ciclo, conocí en uno de los cafetines de mi campus a un chico. De hecho no se parecía para nada a mis amigos del San Agustín o el Pestalozzi, pero soy consciente de que ya no estamos en los 90, y que ahora hasta las universidades más pudientes tienen gente con dinero que viene de conos, no sé si me entiendes, doc.

Werever, lo vi tres veces, y me parecía interesante, tenía algo en su carisma -porque guapo, guapo, no era- que me jalaba mucho, pero nunca podíamos interactuar, porque aunque yo esperaba poder chocármelo en la cola para pagar en caja, él desgraciado nunca compraba algo, siempre aparecía con su táper. No podía creer que una chica como yo, a quien le habían inculcado desenvoltura y performance desde chiquita en el Sophianum, se chupara con un chico que ni siquiera parecía ser de La Molina. Así que un día, de puro ego, me senté frente a él, y le hice la conversa. Él se sintió confundido, pero yo más, porque cuando me habló… ¡no sonaba limeño! Me dijo que era de Andahuaylas, y se sorprendió cuando yo le dije que esa era la tierra de Arguedas. Es que justo una semana antes mi profe de Lite nos había hablado de su obra, y tenía todo fresco, ¿ve, tío, como todo se alineaba?

Me empezó a hablar de su tierra, y le coquetée en plan “oye, llévame”, porque para que esté en la UPC fácil y su viejo era dueño de todos los casinos y telos de su ciudad, como mi amiga Macla, que dice que es “provinciana” para alucinar gente, pero su vieja es dueña de medio Cusco. Pero me confundí mal cuando, medio palteado, me dijo que no era de la misma ciudad, sino de un distrito llamado, lo apunté en el Evernote, “San Antonio de Cachi”. Luego, pensando, aluciné que fácil su viejo había sido medio hippie y decidió largarse a un lugar rural para vivir free, así como el viejo de Verónika.

Fueron dos semanas geniales, aunque nunca pasó nada. Él me enseñaba palabras en quechua y cosas de software, su carrera, yo le contaba de mi carrera. Me parecía medio raro que nunca me llevara a su salón ni a su pabellón, y en cambio prefería que saliéramos por Primavera, lo que me convenía, porque así me evitaba que mis amigas me vieran con él. Osea, cero roche, pero igual, no quería explicar de qué colegio era, o dónde vivían sus viejos, algo que ni yo sabía.

Un día, aprovechando que me contó qué curso llevaba y su horario -era uno de Generales, Comprensión de lenguaje-, quise aprovechar y darle una sorpresa, esperándolo afuera para invitarle unos tragos en Miraflores. Fue demasiado incómodo: no lo vi en el salón, tampoco registrado en la lista de alumnos, y cuando la clase acabó, nadie de los que salió me dio razón por él. Estaba confundida, sentía que estaba saliendo con un mitómano, fácil ni era estudiante y solo me quería vender un paquete de Fuxion.

Incómoda, lo llamé -porque no tenía FaceTime-, y le pregunté por su vida. Me dijo, ¡que estaba saliendo de su clase de Comprensión! Al toque lo saqué al fresco y le pregunté que quién chucha se creía para andar cojudeando a una limeña, si yo había estado afuera del aula y nada que ver. Se quedó en silenció, y me confesó algo inesperado: estudiaba en el Campus Villa, era Beca 18, y solo iba a Monterrico porque como en Villa había pura gente de su condición, no tenían ni un libro como los que tenía la biblioteca de mi campus. Doc, no sé si entiende la magnitud… ¡me había enamorado de un chico del campus Villa… provinciano… y Beca 18!

Sé que nada de eso podría ser impedimento para amar a nadie, pero putamadre, tengo 18, no estoy buscando esposo, la quiero cagar, experimentar, salir con más chicos. Es decir, este huevón me atrae, me parece super capo, pero, ¿cómo le explico a mis amigas que es un Beca 18?, es más, ¿cómo les explico que hay gente que no paga en la UPC?, ¿dígame, doc, qué hago?, ¿cómo le digo a Esteban, el chico de San Bartolo al que chotée, que lo dejé plantado por un campesino de San Antonio de Cachi?

Consejo del Tío Vladi
montesinos-230×130¿Has escuchado la historia de la chica de La Molina que se casó con un campesino huantino, y juntos fueron exitosos? Exacto, no existe. Es decir, ¿para eso te mandan a la universidad, para enamorarte de un chico de color apagadito? Estás como la hija de Mapi Riso Patrón, a la que mandaron a estudiar Economía a London para tener más roce, y terminó metiéndose con un pakistaní. Todo un matemático el muchacho, pero explicarle al fotógrafo de Circo Beat por qué los bebés eran bronceaditos como que era muy incómodo.

Sal más con tus amigas, al sur, pero no tan cerca, evita esas barriadas de Villa El Salvador. Esos chicos tienen todo el derecho de progresar, pero que progresen entre ellos.

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