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Puno

Me dijo que estudiaba en Corriente Alterna, pero pintaba retratos en Chabuca Granda

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Estimado doctor Vladi, acudo a su despacho para confesarle que me he enamorado de un estafador artista callejero: me dijo que estudiaba en la Escuela de Arte Corriente Alterna, crítico heredero de las más prestigiosas corrientes europeas del arte abstracto y el posmodernismo, pero pinta rostros al carboncillo por cinco soles, en la Alameda Chabuca Granda.

Todo empezó cuando coincidí con Emiliano Tiknó de la Rea, cuyo verdadero nombre era Emilio Tinoco Reaños, en la exposición de arte abstracto “Las sombras negras, el agua mojada y el vacío espacioso”, llevada a cabo en una casona tomada en Barranco.

Su pose cubista, su mirada alturada, su cabello piojoso, su barba desordenada, su vestimenta de artista indigente, pero pudiente, me cautivaron. Su crítica al cuadro pintado al óleo “No soy yo, eres tú” (Guido Chetumári, técnica mixta), me dejó sin palabras, pues “mira, amiga, aquí estas líneas denotan lo infinitesimal del sentimiento corpóreo, entre dos agentes que son y no son, ¿maynas?”. Y yo tío Vladi, manyé.

Se notaba en él, un gran futuro como curador del MoMa, o bueno, para ser más realistas, en el MAC (es que los dos exponen puras huevadas). Paralelamente sería profesor de Historia del Arte de la PUKE donde solo enseñará a pintar puros calatos y eventualmente a armar instalaciones cojudas.

Poco tiempo había pasado desde aquel encuentro fortuito, pero determinante, casual, pero concluyente, no buscado, pero disfrutado. Disculpe doc., pero es que también soy artista y es que si no uso tantas palabras iguales para decir la misma mierda, no soy yo, ¿manya?

Nos la pasamos toda la noche hablando de lo absurdo que era el arte renacentista y todas esas corrientes pictóricas. Estábamos en la misma página: Duchamp era nuestro salvador y Marina Abrámovic nos cautivaba con nada movimiento de sus performances. Era hermoso.

Es como si todo fuese arte a nuestro alrededor: ves pasar una combi fugaz en correteo y se crea una línea recta entre el punto y la conclusión, la muerte de la gente. Percibes a un vendedor de cigarrillos en la esquina y la inspiración a flor de piel se pone, no es un vendedor, es un ser enigmático desencajado en la armonía del status quo. Y así, por ejemplo, un pajarito que revolotea de poste a poste y abre sus esfínteres en la camisa de un ejecutivo, ¡no es un pajarito, es un ser cuculí aéreo que da un mensaje de desprecio, el desprecio de los pueblos sobre el capitalismo representado en ese agente intratable y defecado!

Emiliano lo era todo y lo era nada. Luego la noche se coronó en sexo y el sexo en derrota, y la derrota en gozo perfecto e interrumpido: se tuvo que salir antes de que se venga, porque incluso venirse implicaba arte, el arte de no tener para un preservativo.

El último domingo fui a hacer un tour al centro de Lima, aprovechando que mis primos de Estados Unidos habían llegado de vacaciones, los cuales querían subir al Cerro San Cristóbal.

Cuando bajamos del cerro, ya entrada la tarde, en la Alameda Chabuca Granda, donde se junta puro cholo a reírse de los chistes reciclados de Carechancho y Tornillo, divisé al que sería mi Salvador Dalí de Caja de Agua, mi Miguel Ángel de la Carretera Central, mi Picasso de Kilómetro 22: Emilio Tinoco Reaños, quien pintaba retratos al carboncillo por cinco soles, y por diez soles, el mismo retrato pero a colores.

En su puesto, el cual compartía con otros viejitos de saco y corbata, había cuadros de Cantinflas, Susy Díaz, Toledo, John Cena y Triple H. Yo no lo soporté, salí despavorida, toda la vida futura que soñé con este ejemplar de arte plástico mal hecho, se fue a la mierda, y yo también, mi querido doc., y también. ¡No estudiaba en Corriente Alterna, doctor, era de Bellas Artes, o sea, aj! ¡Ayúdeme! CONSEJO DEL TÍO VLADI
montesinos

Estimada María Paz, qué difícil es ser dios, carajo. Uno aquí encerrado sin poder disfrutar del atrevimiento del cholo, que ya no solo se satisface con salir en los cuadros de Martín Chambi o terminar como parte de una exposición sobre cultura chicha en el Centro Cultural de España; sino que ahora juega a ser hipster.

El arte con motivo mestizo, es un bodrio, solo sirve para que los blanquiñosos ganen plata, y en poca medida, para pagar la deuda social en el Perú. Te recomiendo leas el artículo de las “10 razones por las que un cholo no es hipster cuando viste chalina”, de mi amigo, el difunto antropólogo François Müller Miró Llosa Althaus De La Jaus.

Deja tú también de performar con la cuota de responsabilidad social que se te ha inculcado desde el colegio privado, esa que dice que hay que ser amable con los demás, oírles, reconocerles sus derechos o colaborarles con su fruna. Si ya te tiraste a uno, no solo la has cagado, sino, es probable, has cogido alguna enfermedad ¡Hazte alguna prueba, hija!

¡Suerte y besis!

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