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Puno

Me prometió llevarme al “Cirque du Soleil”, pero solo pudo pagar un “Circo de a Sol Diez”

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(Jimena Blondet de la Rocha Miró-Quesada, 21, Las Casuarinas) Uncle Vladi, vuelve a ti para que me aconsejes en este atribulado y so hardcore shit momentou of my so complicated life. Resulta que, puta, qué roche, ¿manyas? O sea, puta, estoy saliendo con un gordito marrón que escribe funny stuff en El Panfleto. Lo recogí de la calle ya hace dos meses cuando doné ropa para el friaje y me he encariñado con él. ¡Estaba haciendo RSU y no sabía lo que hacía!, ¡lo juro! Anyway, o sea como estoy de vacas y puta ya me aburrí de irme a Europa a visitar a mi tía Mapi, decidí quedarme en este horrible estacionamiento llamado Pedú. Mi Steven extra marroncito conmovido porque yo haya decidido pasar mis holidays en este asentamiento humano, decidió invitarme a mí al Cirque Du Soleil. “Pucha”, pensé. “Pucha”, volví a pensarlo. “¿Podrá pagarlo?”, lo miré y vi su cara de empleado que apenas gana sueldo mínimo y me dije ya que chucha le colaboraré en algo a este poor Jon Niebla from The Cono North. Él se negó a que vayamos a medias y pucha eso me hizo understand que él me quería un culo, ¿manyas, UNCLE VLADI? SO SWEET! ¡Él vale más que 850 soles! “¡Vales un Pedú, Steven!”, pensé.

Todo ok. El día pactado yo estaba producidaza. Pensé esperarlo en la puerta de mi casa como la señorita del Villa que soy. Of horse, bitches. Pero mi Jerson Steven me wasapeo y me dijo que no la hacía hasta mi jato: “que muchos guachimanes”, “que no entran combis”, “que no le dejen entrar”. So many bullshit, uncle Vladi! Bueno, entonces le dije a mi hermano que me jalará hasta el Wong más cercano. Allí estaba mi Jonathan Jairo: con un jean desgastado, zapatillas negras, un polo rojo y una polera crema. “Apura, pe’ que se llena el colectivo. Sube, sube”, mientras me decía eso sentí que me estaba jalando hacia un station wagon blanco cuyo interior olía a pedo y a sudores. ¡Ya adentró quedé en shock! “¿Qué? ¿Toda esta gente nada que ver va a también al Cirque Du Soleil?”, pensé. “No way! ¿Desde cuándo el arte es gratis, csm?”

Pasaron como dos horas en medio de pedos y olores a alicia de obreros cuando llegamos a un descampado donde se levantaba un toldo de colores. “Puta”, pensé. “Seguro me trajo a un taller de La Tarumba”, volví a pensar. “Ya qué chucha”, le agarré la mano y fuimos juntos a La Tarum… concha su madre, Jerson Maykol de mierda. La boletería, la boletería, Uncle Vladi… la boletería era una tía toda gorda que te marcaba el brazo con un sello que tenía cara de payaso depresivo. “Son dos soles, joven”. Él pagó, me sonrío y me guiñó el ojo. “Vamos a cagarnos de risa sus toques, beibi”. “Te voy a cagar a palos, basura”, pensé. “¡Oh Europa, Oh Paris! ¡¿QUÉ MIERDA HICE?!” La función de este toldo empezó y lo primero que emergió de la oscuridad fue un cómico ambulante que relataba “cómo se tenía que enamorar a una flaquita”. Se fijó en mí y en el idiota de Kevin Lionel. Al estar al centro del toldo todas las miradas se fijaron en mi vestido de Michelle Belau y empezaron las carcajadas. Uncle Vladi, me sentí como si fuera una panelista de “Laura en América”. Después de que los doorpeople se rieran de mí y del imbécil de Washingtong, el cómico ambulante me pidió que le colabore con dos bolsones de turrones arequipeños. Asqueada salí corriendo y llorando del toldo de La Tarumba. No sé cómo, pero para mi good luck apareció una custer y me subí a ella. “Dice Benavides. Al menos me dejará cerca a algún Wong”, pensé. Jhonnie Lennon corrió detrás de la custer. Desde ese día me sigo cuestionando el whyyyy sigo saliendo con ese hijo del desborde popular. What should i do, dearest uncle Vladi? Please!

Consejo del Tío Vladi
montesinos¡Ay dios mío! ¡No seas tonta y aprovecha esta oportunidad! Haz trabajar a ese rojimio resentido como perrito amaestrado y recupera tu dignidad rait nau. ¡¿Cómo pudiste acabar en un toldo de circo de barrio con Pompinchu cochineandote?! Todo tiene sus límites y ya termina con él. ¿No te das cuenta que él solo quiere ascender socialmente y así ser parte del jet set? A la próxima que te quiera invitar a un circo, piénsalo dos veces porque vas a acabar comiendo canchita en el toldo del Circo de Kiko o de La Chilindrina. Utiliza con sabiduría tus vacaciones y no las inviertas con el Jon Niebla de Huandoy que tienes como flaco. ¡SUERTE!

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