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Crónica de la choledad: Breve comentario sobre “A dónde volver” de Andrea Cabel

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Como licenciado en el arte y ciencia de la etnografía (perdonen el pleonasmo) con mención en estudios periurbano marginales, me fue un reto atractivo poder redactar un artículo sobre el poemario A dónde volver (Andrea Cabel, Editorial Paroxismo). El lidiar con variopintos personajes de la cotidianidad marrona, pobladora y salvaje no me formó, evidentemente (¿o quizás sí?), para poder acceder a los ritmos, imágenes y tonos de este poemario. Con total ignorancia y sinceridad, esperé contribuir en algo o quizás en nada o quizás todo lo contrario en el marasmo de versos sublimes que es el Pedú, en este caso, en la voz de Andrea Cabel. Así me aventuré en caminar con ojos de antropólogo por el sendero oscuro de la poesía y fracasé. Sí, pues.

Pensé durante dos semanas qué escribir y lo único honesto que puedo redactar es mi sincero agradecimiento a Andrea Cabel por haberme enviado su poemario hace dos semanas atrás. Lo leí todo. Lamentablemente, no pude redactar nada elaborado, como el justo prólogo que redactó Eduardo Chirinos, debido a trabajo acumulado (que aún sigo arrastrando). Leí la nota de prensa que me enviaste, pero creo que lo más humano es indicar brevemente cómo te conozco. Ella fue mi jefe de prácticas en el curso de “Poesía” dictado por Luis Chueca en EEGGLL allá por el año 2008. El curso de Poesía siempre fue mi primera opción y no Teatro ni Narrativa.

A través de Södergran, Octavio Paz y más autores, me enseñaste una introducción valiosa hacia los principios básicos del análisis del yo poético de estos autores. Asimismo, pude ir elaborando manual y torpemente algunos poemas que leímos en las clases. Sentí que los espacios que nos brindaban Luis Chueca y tú eran valiosos para mi formación humana y literaria. En los talleres de poesía, dictados por Luis, iba aprendiendo a perder el miedo a que mis compañeros lean mis primeros poemas. Asimismo, esa situación de pánico me obligaba a leer más. Mientras que en las horas de práctica, discutíamos grupalmente nuestros hallazgos sobre tal o tal concepto o significado arbitrario que le podríamos atribuir a Piedra de Sol o la Antología Poética de Edith Södergran. Al final, en pregrado, decidí dedicarme a la etnografía, la cual satisface mi vida en sus distintos matices, ritmos e imágenes.

Así te conozco, agradezco y recuerdo yo. Nos vemos en la FIL.

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