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Puno

El Deivi, joven empedernido por un amor no correspondido

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Querido Tío Vladi, recurro a usted ante un dolor del que no puedo sanarme. Y es que tío, ¡¿por qué los seres no son de igual valor?! Me enamoré perdidamente de una chica que robó mi provinciano corazón. Ella es media pituca pe’, firme. Bueno no sé, dígame usted, pero si yo vivo en Independencia y ella en Magdalena, ¿si no?

La cosa es que todo empezó cuando la vi bajar a una verbena en mi universidad. Yo estaba como siempre, entre quebrantas con el Percy y el Dayiro “calavera de gallo”, mis causas de toda la vida pe’. De pronto llegó ella, perfectamente vestida y agitando el viento con su cabello, dibujando alegría con su mirada. Mientras que yo llevaba ese día, mis tabas Walon de pichanga y una casaca Loma’s que me gané por quedarme al final de un partido en la Copa Perú. Qué roche tío, merfi.

Las horas transcurrían y mis patas se iban despidiendo uno a uno. Nos quedamos unos pocos y empezaron a preguntarse con quiénes se iban a jalar por ahí. Yo afanado por conocerla un poco más, le dije que podía hacerle la taba, aunque vivía en San Pincho. Parece que le agradé, porque días después aceptó mi solicitud al feis.

Tío, mi dolor empieza así. Un día tomé valor y con fe, la invité a salir. Esa tarde estaba misio, con mi pasaje ida y vuelta pero guardé mis ases bajo la manga. Había craneado una salida intensa. La invité a Pinkberry, cuyos helados pagué con un cupón que le jalé a mi abuela de entre todos sus papeles que lleva enmicados al seguro. Nada que hacer tío, los astros estaban alineados y conspiraban por mi amor. Al terminar, aceptó ir al cine, todo parecía ir bien hasta aquí. Igual, la pobreza no fue obstáculo y luego de haberme asegurado con mi media docena de galletas GN rellenitas que había comprado el día anterior en el Mercado Unicachi; iba con todo. Puta tío no sé qué fue pero me los devolvió aplastados. Me preguntó por algo de tomar y como no tenía más que mi pasaje, le dije un toque y salí del UVK de San Martín a buscar un milagro. Puta, vi una maquinita de a ferros y le metí terror. Aposté mi pasaje a full cerezita y gané.

Al terminar la película, me sentía confiao’ y decidí coronar con su respectiva pizza y gaseosa de Plaza de Armas. Hice mi cola, me dijo “yo voy buscando mesa”, recibí mi orégano y ají, la busqué y mi musa se había ido. Tío, putamare’ causa ¿qué hice mal? El Consejo del Tío Vladi
tioMira marabunta. Lo más probable es que ella se haya dado cuenta de la estafa que significabas y en salvaguarda de lo poco de dignidad que le quedaba se haya quitado y no te devuelva toques ni por el face. Yo considero que tienes un complejo de inferioridad que te hace irrespetuoso de cara y faltoso de corazón. Mi consejo es que vuelvas con la Yahaira antes de que otro la lleve en Bolivia antes que tú, campeón. Ella sí te va a querer y juntos hasta podrán acceder a un crédito del Banco Azteca. Kisses

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