En un país donde la opinión se produce como chorizo (con restos, a presión y sin preguntar de dónde salió), Phillip Butters volvió a presentarse como “vocero de la nación”: ese cargo imaginario que nadie elige, pero igual aparece cada vez que un micrófono queda sin dueño y un ego se queda sin freno. La escena es conocida: tono de profeta, modales de bocina y una seguridad tan sucia que podría mancharte el polo por solo escucharla.
Si eres de sus filas (qué asco) no leas este artículo. Si tienes algo de cerebro,ordenaremos las polémicas más conocidas de Phillip Butters y explicaremos por qué su estilo mediático funciona como un fertilizante: no produce ideas, pero sí hace crecer el basural.
El Perú confirma que “opinión” es solo ruido caro con micrófono
Hay países donde el “opinador” intenta, al menos, disimular que está improvisando. En el Perú, el opinador premium te vende indignación lista para llevar, como pollo a la brasa recalentado: huele fuerte, llena rápido y después te deja con culpa. Ese es el ecosistema donde Phillip Butters se autoproclama “vocero” por insistencia, no por mérito: repite, etiqueta, acusa, empuja la agenda, y el público lo consume porque el drama entra más fácil que la información.
Y cuando el país necesita un enemigo del día, un culpable portátil para no hablar de lo real, aparece el paquete completo: simplificación, bronca y el clásico “yo digo lo que nadie se atreve”, que normalmente significa “yo digo lo que a mí me da la gana, y si me cuestionas eres sensible”.

2017: cuando el chiste se le fue a la mierda y lo llamaron racismo (porque era)
- «Vamos a jugar contra Ecuador en Quito. Los ecuatorianos no son negros, son cocodrilos de altura… Esos tienen bíceps en los párpados»
- “Le haces ADN a Felipe Caicedo y no es humano es un mono, un gorila”
- “son unos negros apretados que te muerden y te dan ébola”
Uno de los episodios más recordados explotó en junio de 2017, cuando sus comentarios sobre la selección ecuatoriana generaron rechazo oficial desde Ecuador y también pronunciamientos en Perú. La Cancillería ecuatoriana condenó expresiones racistas atribuidas a un periodista peruano. En Perú el Ministerio de Cultura rechazó públicamente ese tipo de manifestaciones, remarcando que eran racistas/denigrantes.
En paralelo, medios reportaron que Willax TV suspendió temporalmente “Combutters” hasta que el conductor ofreciera disculpas públicas.
Esta no fue una polémica simpática. Fue el recordatorio de que en el Perú todavía hay gente como Butters que confunde “picante” con “deshumanizar” y luego se sorprende cuando le cierran la puerta en la cara.
2019: Willax vuelve a apagarle el micrófono (porque ni el canal aguantó el show)
“¿Le pagamos un sueldo al general para hacer estas payasadas? Yo creo que no”.
La carrera mediática de Butters también tiene su lado más honesto: cuando incluso su propia casa televisiva decide que ya fue demasiado. En junio de 2019, El Comercio reportó que Willax suspendió la emisión en vivo de “Combutters”, señalando que se habían vulnerado “principios fundamentales” del canal.
O sea: si te suspenden por “principios” en la televisión peruana, donde la vergüenza entra a maquillaje y sale igual de borracha, es porque te pasaste de rosca con ganas.
2025: Juliaca le responde con huevos (y el país descubre que el sur también vota con memoria)
“¿Por qué… no les han metido un balazo en la cabeza?”
En octubre de 2025, ya en modo precandidato presidencial por Avanza País, Butters visitó Juliaca y terminó evacuado de una radio local ante manifestantes que lo esperaban afuera y le lanzaron objetos (huevos, piedras y otras cosas) según reportó RPP.
La escena fue un resumen nacional: el personaje que se acostumbra a hablar desde Lima como si todo el Perú fuera su sala, llega a un lugar donde la gente no está para aguantar sermones, y descubre que el micrófono no es escudo antibalas contra el rechazo. No es que la violencia sea celebrable. Es que el episodio dejó algo claro: cuando te pasas años “opinado” sobre otros como si fueran utilería, tarde o temprano alguien te recuerda que son personas.
2025: renuncia a Avanza País y el país pierde (otra vez) a su “salvador” de utilería
“Por motivos políticos y personales, he de alejarme de su institución, y a su vez recuperar mi independencia política, a fin de continuar con mis labores profesionales ya conocidas”
El cierre de temporada llegó rápido. En diciembre de 2025, se reportó que Phillip Butters renunció a Avanza País y con eso se cayó su candidatura presidencial rumbo al 2026, alegando problemas internos/organizativos del partido.
El fenómeno es precioso en el sentido más miserable: el Perú pasa de “este pata dice lo que pienso” a “este pata no sirve ni para hablar” en una semana, y el opinador vuelve a su hábitat natural: comentar desde afuera, donde es más fácil gritar que gestionar. Gobernar requiere evidencia, equipos, paciencia y trabajo. Opinar requiere saliva.

El “vocero” que el país se inventa para no hablar de su propia cojudez
La existencia mediática de Phillip Butters funciona porque el Perú es especialista en tercerizar su frustración. En lugar de exigir periodismo serio, instituciones sólidas y debates con cerebro, prefiere la versión fácil: un señor hablando como si el país fuera un taxi y él el chofer. Y mientras haya rating para la bronca, siempre habrá alguien listo para venderla.
Para más radiografías de esta fauna mediática, date una vuelta por El Panfleto.




