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Editorial: ¿Y a qué hora llega el Chavismo?

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En la segunda vuelta de las elecciones de 2011 fui personero de Ollanta Humala luego de haberlo sido de Alejandro Toledo en la primera. Ello por obvias razones de realpolitik (recuerden que mi nombre es Henry Quispegger) cuando la opción que tienes al lado es un auténtico ‘salto al vacío’, así como la convicción ideológica de que una alianza entre el nacionalismo, la izquierda y diversos sectores democrático-liberales podrían eventualmente formar una coalición medianamente coherente para aprovechar el crecimiento económico de la última década con vistas a impulsar cambios graduales en favor de reformas indispensables orientadas a la creación de un Estado de Bienestar en el Perú.

Eran tiempos de paranoia macartista; los grandes medios limeños (salvo raras excepciones) iniciaron una campaña de terror nunca antes vista con respecto a la posible implementación de un gobierno Chavista-Bolivariano alineado con Venezuela, Cuba e Irán; con rasgos gaseosos y hasta contradictorios entre sí: Por ratos se hablaba del Foro de Sao Paulo, luego de estatizaciones masivas, luego de expulsión de las inversiones mineras bajo una plataforma ecologista (¿no es hoy Venezuela acaso extractivista-rentista?), y hasta de robo de bebés para ponerlos bajo educación estatal (?). La cúspide del absurdo llegó con ese programa de mierda ad-hoc conducido por Jaime Bayly durante las pocas semanas que siguieron a la primera vuelta con el único y exclusivo objetivo de tumbarse la candidatura de Humala; el cual salió del aire al día siguiente de la segunda vuelta. Es decir, ni siquiera se guardaron las formalidades básicas. Personalmente, nunca creí en eso, no porque Humala no tuviera la intención de impulsar cambios que lleven al Perú hacia un autoritarismo de izquierda, sino por su completa orfandad de capacidades para hacerlo, así como los grandes constreñimientos internacionales con los que recibió el país en 2011 y que no tenía en 2006 (en un anterior post ya he hablado sobre este tema, ver AQUÍ).

Recuerdo que el día de la segunda vuelta del 2011 entre Ollanta y Keiko, me había tocado ser personero en un colegio pituco de Miraflores en donde –quién diría- absolutamente todos los presentes, ¡incluidos los miembros de mesa!, hacían campaña abierta por Keiko Fujimori ‘para salvar al país del Chavismo’. El único punto marrón que desentonaba era yo, quien por mi credencial de personero humalista ya había sido reducido a la calidad de pongo-andrajoso-muerto-de-hambre-que-espera-migajas-del-Estado bajo las atentas miradas del sector poblacional que acudía a votar ese día: Básicamente una diminuta fracción oligárquica acompañada por una mayoría pequeño-burguesa aspiracional muchísimo más burda y facha que la anterior, justamente por aspiracional. Sin embargo eran otros tiempos y seguía pensando que una solución habermasiana era posible: El problema eran los errores de comunicación, falta de diálogo y de exposición a otros tipos de razonamiento; con lo que bastaría la calidad de mis argumentos para explicar las razones por las cuales no había nada que temer, con el objetivo de llamar a la reflexión y reconsideración a mis interlocutores. Era joven, y aún creía en el amor verdadero. Ya se imaginarán que fracasé rotundamente y con razón: Votantes provenientes de todas las tiendas políticas, hoy detrás de Keiko en segunda, me acusaron de todo lo habido y por haber: Me preguntaron cuánto me habían pagado, qué chamba me habían ofrecido, de qué Universidad venía (‘no pareces de la Católica’), que si no tenía pena por el Perú, que era poco solidario, insensible, vago, drogadicto, etc… Incluso una de las miembro de mesa me dijo muy paternalistamente: ‘Pero si se nota que eres un chico educado (¿?), que te gusta ir a discotecas… ¿No te da miedo que Humala estatice las discotecas y las conviertan en cuarteles?’ Mejor ya ni hablar de los militantes fujimoristas que estaban en la calle…

¿Qué puedes hacer/decir contra eso? ¿Qué clase de argumento puedes usar contra la negación absoluta de la política y la abdicación del intelecto? ¿Qué estrategia política puede usarse de abajo arriba en un país en donde hasta tener buena ortografía te puede hacer sospechoso de tener tendencias centro-izquierdistas? Hoy en 2016, que durante la segunda vuelta vimos las redes llenas de sandeces del tipo: ‘PPK le debe favores a la izquierda’, ‘PPKaviar’, ‘Los rojos controlarán los Ministerios Sociales’, ‘PPK siempre fue un estatista asolapado’; vemos que la esquizofrenia ideológica que nos dejó el Perú post-Humala ha llegado casi al límite de ser considerada como Trastorno de Déficit de Atención. Hoy tenemos una derecha más bruta y achorada que nunca, incapaz de identificar sus propios intereses corporativos y de clase frente a lecciones de política básica que ya deberíamos haber aprendido luego de tres elecciones consecutivas en democracia (use comillas si desea). Tenemos una derecha que dejaría de votar por Dionisio Romero si lo vieran dándose la mano con Verónika Mendoza durante la campaña para terminar votando por Kenji ‘niño con necesidades especiales’ Fujimori; bajo los supuestos de que Velasco fue un meteorito que chocó contra la tierra, Sendero Luminoso un virus zombie que se propagó por el aire y que las protestas sociales de hoy son financiadas por algún grupo jihadista con sede en Irán.

Por todo ello, creo que es importante recordar que los grandes responsables ideológicos de ese despelote mediático están hoy silbando y mirando al techo, olvidándose de su responsabilidad como ‘líderes de opinión’: ¿Qué dicen ahora los Garrido Koechlin, Aldo M., Althaus, Adrianzén, etc.? ¿Dónde están los opinólogos del Apocalipsis del 2011? ¿Dónde están las disculpas públicas por tamaño insulto al intelecto del pueblo peruano? ¿¿¿Dónde están las pruebas que se tumbarán al gobierno, Milagros Leiva??? ¿Dónde está la autocrítica, la autoregulación? ¿Y luego vienen a quejarse cuando la gente marcha contra la TV Basura? ¿En verdad piensan que si Velasco resucitara y expropiara sus diarios y sus canales, alguien con un mínimo de raciocinio saldría a defender su ‘libertad de prensa’?

Sirva este post para recordarles a esos miembros de mesa y personeros que tuve el disgusto de conocer el 2011: Aquí tengo sus nombres y los emails que me dieron; en breves minutos les enviaré un correo personalizado a cada uno de ustedes haciéndoles la pregunta del encabezado: “¿Y a qué hora llega el Chavismo pe ctm?” Tal y como se los prometí en aquella vez, hace cinco años…

Es todo, gracias. Y feliz 28.

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